| La
tierra, al igual que todo humano, está protegida en varios
niveles. El aura de nuestro planeta es la mejor protección.
La ciencia humana los informa parcialmente sobre esta al hablarles
sobre la pobre condición de la ozonósfera. Ustedes
bien saben que el aura de la tierra esta dañado y que sufren
por esto.
Existen
influencias fuera del planeta que afectan la vida terrestre. No
solo nos referimos a la posibilidad de que un meteoro impacte la
superficie de la tierra, sino a energías parecidas a las
que ustedes conocen como influencias astrológicas. Pero deben
estar concientes de que algunas de estas energías son contrarias
al crecimiento del alma humana, es más, llegan al planeta
para obstruir este crecimiento.
Aparte,
existe la influencia humana, maltratando y aprovechándose
de la tierra, cambiando el diseño y los sistemas que crean
el orden. El hombre ha afectado de forma negativa el orden natural
del planeta.
Los
espíritus de la tierra requieren armonía con las actividades
y pensamientos de los seres que la habitan
A
pesar de esto, nuestro planeta tiene guías y protectores
espirituales que han tenido este cargo desde los principios del
tiempo. La protección esta disponible. Al igual que con los
guías espirituales que cuidan de los seres humanos, si la
gente hace por lo menos el mínimo por su parte, los guías
pueden habitar las tierras y hacer su trabajo. Pero si el ser humano
profana la tierra, la vibración de esta cambia. Este cambio,
y esto es muy importante, le imposibilita al ser espiritual el poder
permanecer apegado al planeta. Sus frecuencias dejan de coincidir.
La armonía se convierte en disonancia y el espíritu
queda desahuciado de la tierra que tanto quiere proteger.
Los
espíritus que habitan la tierra son aquellos que son parte
de la hierba, el agua, los árboles, el aire, el viento. El
espíritu del viento es el más importante para aquellos
que viven en zonas de huracán o en la que frecuentan tornados.
Hablaremos de este en otra oportunidad.
Los
dragones del Feng Shui
También
existen las Nagas, quienes en la jerarquía espiritual son
más avanzados que los espíritus que acabamos de mencionar,
y que en la práctica del Feng Shui se conocen como dragones.
Es precisamente en el Feng Shui que se reconoce que el no satisfacer
a estos espíritus, resulta en que los habitantes de esas
tierras queden “maldecidos.” Claro, que no es lo mismo
que los seres humanos consideran una maldición, ya que esto
significaría que los dragones tienen la intención
de causarles daño, y este nunca es el caso. Cuando una propiedad
sufre calamidades frecuentes, es porque esta ha perdido su protección,
ya que las actividades o pensamientos que tomaron lugar en esta
cambiaron la vibración de la tierra, robándole a los
dragones la habilidad de protegerla.
Las
mismas actividades y pensamientos que dañan el aura humano,
dañan el aura de la propiedad. Esto incluye cualquier cosa
que cause miedo. Las actividades que causan miedo en seres humanos
o en los animales, dañan la propiedad y la hacen susceptible
a las catástrofes naturales y a la negatividad humana.
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