Ascensión: Julio 18

 

Mensaje de los Delfines: 18 de julio, 2021

Tu guía diaria para el proceso de Ascensión del planeta Tierra, que se completa el 9 de octubre, 2021

Faltan 82 días para completar el proceso


 

Mensaje de los Delfines

“Cuando el orgasmo incluye amor, el humano tiene acceso a LA ENERGÍA DE DIOS”.

La conexión entre espiritualidad y sexualidad

El sexo es la mayor y más fácil oportunidad que se ha ofrecido a los seres humanos para unirse con Dios. La palabra “ofrecido” es porque muchos no aprovechan lo que está disponible debido a todas las limitaciones impuestas al goce del sexo. Las religiones, las culturas y las instituciones han intervenido para limitar el camino más rápido para llegar a Dios.

A lo largo de la historia, los humanos han tenido acceso a la información de que el sexo es bueno, útil para el hombre, contribuye a la buena salud de las personas y genera un placer que no se encuentra en otra parte. A través de la historia, instituciones y personas que han sido bloqueadas en su búsqueda de la expresión sexual han intentado y conseguido detener a los seres humanos en esta vía expedita al éxito: el deseo humano de sentirse completo.

Los humanos estamos conscientes de que el sexo es importante, pero solo como un instinto, un impulso que se compara con el de los animales. Pero, contrario a lo que la “ciencia” y la literatura sostienen, solo los seres humanos pueden tener orgasmos. Los animales ya están reunidos con Dios: no necesitan tener orgasmos para llegar ahí.

La crisis existencial

Hay una conexión entre el acto sexual, el orgasmo y el amor. Si el chakra corazón no está abierto, el orgasmo es diferente y no llega a la dimensión donde “Dios” se encuentra. De tal forma, el sexo como solo sexo no es el camino espiritual que podría llegar a ser. El sexo con una prostituta o el sexo con una persona que no ames no te aportará todos los beneficios del sexo con un ser amado.

Por supuesto, los seres humanos han debilitado la conexión amorosa al añadir al sexo el elemento del compromiso. No incluye compromiso. Sí incluye compasión y comprensión. Con demasiada frecuencia esa comprensión no está presente cuando las personas forman parejas para tener sexo. Piensan que necesitan también formar parejas para “hacer su vida”. No es así.

El compromiso que añades al acto sexual asfixia la relación. Los hombres están más conscientes de esto que las mujeres. Las mujeres tienen tanto miedo de perder la protección que asfixian el amor. Los hombres lo hacen al no estar con sus mujeres, al aband

onarlas incluso cuando están con ellas. Los hombres temen amar a las mujeres porque sienten que se perderán a sí mismos. Las mujeres tienen miedo de amar a los hombres porque les atemoriza quedarse solas.

Estos dos dilemas son lados opuestos de la misma moneda, los dilemas de la crisis existencial, la crisis que los seres humanos sienten cuando están separados de Dios.

Repitamos esta observación: el dilema número uno que los hombres y las mujeres tienen con/contra el otro o la otra, es el dilema causado por la separación de los seres humanos de Dios. Los hombres quieren independencia porque sienten que perderán su individualidad al unirse con Dios/la mujer, y las mujeres piensan que Dios/el hombre las abandonará, por lo que no quieren unirse a los hombres para evitar ese dolor.

La batalla entre el hombre y la mujer es un síntoma del trauma humano de la separación de Dios.

Orgasmo: La puerta a Dios

El orgasmo ocurre cuando no hay división entre tu persona y otras dimensiones. Te lleva fuera de esta dimensión donde el placer y la diversión están tan limitados. Te lleva a dimensiones donde la dicha es el máximo placer, pero se encuentra siempre en la punta de tus dedos, no es inalcanzable.

Cuando el orgasmo incluye amor, el humano tiene acceso a dimensiones que siempre están fuera de nuestro alcance:

Los sitios donde habita Dios… la energía de Dios. Se encuentran, si deseamos trazar un mapa, aproximadamente a 45 cm arriba de la cabeza y 55 cm atrás de ésta.

Nota: Ese punto esotérico se llama la Puerta de Brahma, y es el punto de salida del orgasmo que te hará llegar a lo que llamas Dios.

       

 

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