Sexualidad y Espiritualidad! Español

 

Este articulo es del libro Sexo: La Puerta a Dios por Frances Fox, Verónica del Castillo y Cecile Kachadourian y ya esta a la venta en México y US

La conexión entre espiritualidad y sexualidad

Hace años dediqué mucho tiempo a estudiar la sexualidad. A continuación comparto los resultados, los cuales pueden ayudar a comprender mejor la batalla entre el hombre y la mujer.

El sexo es la oportunidad mayor y más fácil de unirse con Dios que se ha ofrecido a los seres humanos. Usamos la palabra ofrecido porque muchos no aprovechan lo que está disponible debido a todas las limitaciones impuestas al goce del sexo. Las religiones, las culturas y las instituciones han intervenido para limitar el camino más rápido para llegar a Dios.

A lo largo de la historia, los seres humanos han tenido acceso a la información de que el sexo es bueno, que es útil para el hombre, que contribuye a la buena salud de las personas y que genera un placer que no se encuentra en ninguna otra parte. Y a lo largo de la historia las instituciones y las personas que han sido bloqueadas en su búsqueda de la expresión sexual, han intentado y han conseguido detener a los seres humanos en esta vía expedita al éxito, el deseo humano de sentirse completo.

En efecto, los seres humanos estamos conscientes de que el sexo es importante, pero sólo como un instinto, un impulso que se compara con el de los animales. Pero, contrario a lo que la “ciencia” y la literatura sostienen, sólo los seres humanos pueden tener orgasmos. Los animales ya están reunidos con Dios: no necesitan tener orgasmos para llegar ahí.

La crisis existencial

Hay una conexión entre el acto sexual, el orgasmo y el amor. Si el chakra del corazón no está abierto, el orgasmo es diferente y no llega a la dimensión donde “Dios” se encuentra, De tal forma, el sexo como puro sexo no es el camino espiritual que podría ser. El sexo con una prostituta o el sexo con una persona que no ames no te aportará todos los beneficios del sexo con un ser amado.

Por supuesto, los seres humanos han debilitado la conexión amorosa al añadir el elemento del compromiso. No incluye compromiso. Sí incluye compasión y comprensión. Con demasiada frecuencia esa comprensión no está presente cuando las personas forman parejas para tener sexo. Piensan que necesitan también formar parejas para “hacer la vida”. No es así.

El compromiso que añades al acto del sexo asfixia la relación. Los hombres están más conscientes de esto que las mujeres. Las mujeres tienen tanto miedo de perder la protección que asfixian el amor. Los hombres lo hacen al no estar con sus mujeres, al abandonarlas incluso cuando están con ellas. Los hombres temen amar a las mujeres porque sienten que se perderán a sí mismos. Las mujeres tienen miedo de amar a los hombres porque les atemoriza quedarse solas.

Estos dos dilemas son lados opuestos de la misma moneda, los dilemas de la crisis existencial, la crisis que los seres humanos sienten cuando están separados de Dios.

Repitamos esta observación: el dilema número uno que los hombres y las mujeres tienen con/contra el otro o la otra es el dilema causado por la separación de los seres humanos de Dios. Los hombres quieren independencia porque sienten que perderán su individualidad al unirse con Dios/la mujer, y las mujeres piensan que Dios/el hombre las abandonarán, por lo que no quieren unirse a los hombres para evitar ese dolor.

La batalla entre el hombre y la mujer es un síntoma del trauma humano de la separación de Dios.

Orgasmo: La puerta a Dios

El orgasmo ocurre cuando no hay división entre tu persona y otras dimensiones. Te lleva fuera de esta dimensión donde el placer y la diversión están tan limitados. Te lleva a dimensiones donde la dicha es el máximo placer, pero se encuentra siempre en la punta de tus dedos, no es inalcanzable.

Cuando el orgasmo incluye amor, tiene acceso a las dimensiones que siempre están fuera de nuestro alcance, los sitios donde habita Dios, la energía de Dios. Éstos se encuentran, si deseamos trazar un mapa, aproximadamente a 45 centímetros arriba de la cabeza y 55 centímetros atrás de ésta.

Nota: Ese punto esotérico se llama la Puerta de Brahmá y es el punto de salida del orgasmo que te hará llegar a lo que llamas Dios.